Apuestas deportivas: un drama para los jóvenes

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Eclipsada por las elecciones en Estados Unidos y la evolución de la pandemia, los medios dan cuenta hoy de la aprobación del real decreto de comunicaciones comerciales de las actividades del juego, que impone restricciones muy severas al la publicidad de las apuestas deportivas.

Pendientes de analizar en profundidad su contenido, parece que el decreto es un misil en la línea de flotación de un negocio muy lucrativo que ha llevado en los últimos años a miles de jóvenes, muchos de ellos menores, a caer en una verdadera adicción.

Lo cierto es que las nuevas medidas son muy estrictas y atacan por muchos los flancos el acceso de menores a las apuestas. Y es que el fenómeno es preocupante, como sugiere la directora de la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge, cuando explica que las consultas recibidas por adicción a las apuestas deportivas se han doblado desde 2015.

Un juego que acaba en drama

La causa del boom de las apuestas deportivas en nuestro país se puede explicar con unos pocos datos: en 2018 se jugaron 9.300 millones de euros, que, comparados con los 3.900 millones de 2014, muestran el “éxito” de las casas de apuestas en la captación de nuevos jugadores.

Detrás de esta evolución se encuentra una gran inversión en márketing: en 2018, las casas de apuestas dedicaron 372 millones de euros. El 49% se destinó a publicidad. El 35% (mucho dinero) a los famosos bonus que las casas ofrecen los nuevos jugadores: un anzuelo perfecto.

Con esta estrategia, las empresas se llevaron en 2018 unos 850 millones de euros en beneficios (antes de impuestos), un dato que podría acreditar su olfato empresarial (la cara de la moneda) pero con un coste social muy elevado (la cruz): el drama que viven muchos jóvenes que ha entrado en un verdadero túnel siendo menores de edad.

Los datos son elocuentes sobre el gran crecimiento del sector:

Apuestas deportivas

No se sabe cuántos menores han accedido en los últimos años a las plataformas de apuestas online, dado que, oficialmente, no pueden jugar. Sin embargo, de hecho, con un DNI de un mayor de edad acceden y juegan. Según los datos del Informe sobre adicciones comportamentales, la actividad de los menores es real y ha crecido en los últimos años.

Los menores se enganchan por la agresividad de la citada estrategia de marketing desplegada por las casas de apuestas. Los bonus son un primer atractivo, la publicidad, que normaliza el juego y cuenta con personajes de referencia, también. Y si en un adulto este tipo de juego puede convertirse en adicción, en un menor, mucho más vulnerable, la probabilidad se dispara

El menor actúa en el anonimato, lo que le proporciona una falsa sensación de libertad. Además, las ganancias –aparentes– son inmediatas, porque el sistema procura que sea así. Esta inmediatez favorece, según los expertos, la adicción.

Por otra parte, cualquier cantidad sirve: a partir de 1€ en adelante, es decir, apostar está al alcance de cualquier bolsillo, aunque sea el de un menor sin ingresos propios.

Efectos devastadores de las apuestas deportivas

Los profesionales dedicados al campo de las adicciones llevan años señalando que el problema se agrava si ha comenzado en la adolescencia. De hecho, un 37% de los pacientes mayores de edad tratados por adicciones al juego en el Hospital de Bellvitge admiten que comenzaron siendo menores. Y, por si hiciera falta reforzar este argumento, el Profesor de la Universitat de València Mariano Choliz indica que cuánto más joven se ha iniciado la adicción más complejo es resolver el problema.

Irritabilidad, tendencia a abandonar los estudios, a pelearse, a robar, a engañar… Son algunos de los efectos derivados de la adicción al juego, que se pueden agravar con un sufrimiento psicológico e incluso con la aparición de tendencias suicidas.

¿La luz al final de túnel?

La eficacia de las medidas que se han anunciado puede ser limitada, por lo que está en nuestras manos tratar de evitar que los jóvenes caigan en la trampa. Pero este decreto va mucho más allá del “juega con responsabilidad” que convivía hasta ahora con el bombardeo publicitario de las casas de apuestas. En cualquier caso, todo lo que contribuya a poner de relieve el problema y ayude a solucionarlo es positivo.

Ignasi Taló, director de la Fundació Brafa.