“El 24% de nuestros pacientes jóvenes son adictos a las apuestas deportivas”

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La doctora Jiménez, coordinadora de la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge, es un referente en España en el ámbito de las adicciones y en la unidad que dirige se han rehabilitado centenares de personas. Su investigación y trabajo con las víctimas de las apuestas deportivas ofrece un punto de vista muy valioso para conocer por qué son un problema.

El encuentro con la doctora Susanna Jiménez se produce al pie de la torre principal del Hospital de Bellvitge, donde nos recibe. Es una de las mayores expertas en adicciones y se nota su experiencia ante la cámara. ¿Apuestas deportivas? “Tenemos un 23-24% de pacientes jóvenes que tienen como problema principal la adicción a las apuestas deportivas”

“Nuestro principal ‘juego problema’ (así lo denomina), entre el 23% y el 24% de los pacientes jóvenes tienen en su principal problema aquí”, señala. 

Según sus estudios, un 12,4% se inician en esta actividad siendo menores, aunque reconoce que otros trabajos elevan este porcentaje hasta el 35%.

“Todos los juegos de apuesta tienen un potencial de riesgo –señala la doctora–. En el caso de las apuestas deportivas se suma que muchos jóvenes y adolescentes piensan que es una actividad saludable relacionada con el deporte”. Lo ven así porque suelen ser jóvenes “muy aficionados y con conocimiento del deporte, aspecto que les impide ver que se trata de una actividad de riesgo”.

Uno de los problemas de la aceptación de esta actividad es que muchos jóvenes que no se plantean gastar dinero en una tragaperras sí apuesten en deportes. Tal como explica Susana Jiménez, es muy frecuente que la actividad se inicie en grupo, en una sala de juegos. Después, “el juego patológico ya es en solitario, pero esta actividad con amigos puede ser una puerta de entrada”. 

Hay algunos criterios que permiten determinar si se ha cruzado el umbral de la adicción: la importancia de esa actividad en la vida de la persona, la tolerancia (cada vez se necesita más para alcanzar el nivel de excitación deseada), la aparición del síndrome de abstinencia, que modifique el estado de ánimo de la persona, que genere conflicto interno (quiere parar pero no puede) o externo…

La tragedia para las personas que caen en la adicción puede parecer paradójica. Tal como señala Susana Jiménez, “el juego solamente es divertido en las primeras fases de la enfermedad”. Lo que llega después es la ansiedad por aliviar los estados emocionales negativos y recuperar el dinero perdido.

La experta señala que las personas que sufren esta adicción buscan “ganar un gran premio que tape sus deudas”. Pero aunque sucediera –cosa muy poco probable–, “con el paso del tiempo volverían a apostar”.

El impacto en la vida de las personas es enorme. En primer lugar en las emociones y en la toma de decisiones: “Solamente ven lo que sucedió ayer, no advierten que es imposible afrontarlo todo”, aunque –y porque– han pedido microcréditos con intereses muy altos para tratar de salir del agujero.

Obviamente, señala la doctora, la repercusión en su actividad diaria es visible: desde un bajón en el rendimiento académico hasta el absentismo laboral y muchas veces el despido.

Y más allá. Susana Jiménez explica que han detectado que “el 25% de lo adictos al juego han llevado a cabo actividades delictivas no violentas para tratar de conseguir dinero”.

El perfil del adicto a las apuestas deportivas un diferente al de otras adicciones. “La tasa de personas con estudios universitarios es sensiblemente superior, son grandes apasionados del deporte y su personalidad suele presentar niveles más elevados de persistencia”. 

Curiosamente, esta persistencia les lleva a tolerar mejor el fracaso en las pérdidas en las apuestas y para tratar de recuperar voluntariosamente y sin éxito ese dinero. Pero es este mismo rasgo de carácter el que les permite superar la adicción.

A su puerta llaman personas que ya han reconocido, muchas veces con la ayuda de su familia la existencia de un grave problema en su vida y cuentan con la voluntad de solucionarlo. Son dos condiciones imprescindibles para que el tratamiento prospere.

El 70% de los pacientes consigue superar la adicción”, afirma la experta. Dependiendo del caso, necesitan cuatro o seis meses intensivos y un año y medio de seguimiento. Su unidad está investigando e innovando, una de las líneas es la introducción de videojuegos terapéuticos, especialmente diseñados para actuar sobre las fuentes del problema y que acompañan a las terapias tradicionales.