Breve curso sobre la integración de los padres en la competición

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp

Fuente: Escuela Deportiva Brafa

En este curso repasaremos los criterios a tener en cuenta al tratar con los padres e involucrarlos en las competiciones. La competición es el último eslabón de la cadena. Los padres se integrarán en nuestro proyecto, sólo si están de acuerdo con nuestros objetivos.

1. LOS PADRES DEBEN VER NUESTRO INTERÉS POR LA MEJORA DE SU HIJO

  • Aunque haya padres que parece que sólo se guían por el resultado, no hay que olvidar que el equipo esta formado por «hijos» y no por «jugadores». Es muy importante que los padres vean que nos preocupamos realmente por su hijo, que lo conocemos, que intentamos conocerle mejor para ayudarle a mejorar.
  • Si perciben este interés nuestro por el hijo, entenderán mejor la necesidad de una colaboración educativa. Será el momento en que los padres dejarán de cuestionar los que hacemos, para pasar a tener los mismos criterios deportivos y educativos.
  • El primer cauce de integración es la entrevista con los padres. En esta entrevista se concretarán los objetivos  generales del grupo y los de cada jugador. En esta entrevista es bueno llevar fichas de observación de cada jugador y los resultados de cuestionarios que hemos hecho a los alumnos para comentarles a los padres aspectos concretos sobre su hijo, de esta forma los padres comprenderán que el  entrenador no únicamente les llama para comunicarles faltas de disciplina, sino que está interesado en la mejora personal y deportiva de su hijo.

2. LA COMPETICIÓN ES UN MEDIO DE APRENDIZAJE QUE TIENE SUS PROPIAS CARACTERÍSTICAS

  • La competición es un medio más de aprendizaje, con unos objetivos concretos integrados en  la programación del curso.
  • El entrenador ha de estar convencido de que la competición es otra oportunidad  que tiene para formar a sus jugadores. Debe conseguir transmitir a los padres esta idea y recordarla con frecuencia.
  • El objetivo que ha de tener el entrenador es poner en práctica aquello que ha entrenado y ha explicado a sus jugadores. Este criterio debe estar por delante del resultado. En el caso de que cambie por las críticas que recibe o por el resultado del partido, perderá toda la autoridad ante los padres y jugadores.
  • La integración de las familias vendrá si comparten los objetivos. Para ello hay que explicarles con claridad lo que se pretende. Tener en cuenta las sugerencias que hagan las familias e implicarles en el proyecto.
  • No todos los padres van a compartir espontáneamente  los objetivos que vamos a proponer. Para conseguirlo, nos apoyaremos en las  entrevistas formales, bien preparadas y documentadas, y en las conversaciones  informales con ellos, en las que les pediremos un consejo sobre algún tema o les haremos algún comentario sobre su hijo.

3. DEBEMOS DEJAR MUY CLARAS LAS COMPETENCIAS DE CADA PARTE: ENTRENADOR, PADRES, DEPORTISTAS Y DIRECTIVA

  • Los objetivos deportivos no son sólo nuestros. Los han de compartir los padres y el club. Si no los asumen el conflicto esta asegurado
  • Cada implicado tiene sus intereses. Nunca tenemos la verdad absoluta, hay que saber escuchar y aceptar aquello que sea razonable.
  • Una vez aclarados los objetivos debemos marcar muy claramente las esferas de influencia de cada uno.
  • En aquellos aspectos que no queden claramente definidos, las intromisiones y los conflictos estarán a la orden del día
  • Tener en cuenta que no sólo se entrometen los padres en la labor de los entrenadores también puede darse el caso de que sea al revés. Cuando se hable de aspectos educativos y personales del hijo ir muy bien documentados; hablar en base a impresiones no es lo mejor.

4. EL ENTRENADOR DEBE SER UN LÍDER EN SU ÁMBITO

  • El entrenador es el que más sabe de deporte. Debe ser el que proponga los planes, objetivos y medios para sacarlos adelante. Ha de convencer de su bondad a los padres y al club.
  • Si dejamos  que los padres o deportistas propongan los objetivos perderemos el papel de líder que todos esperan de nosotros.
  • El líder es el que conoce el camino, lo enseña y va por ese camino, es normal que arrastre a los demás. Se trata de tirar hacia arriba de los demás.
  • Si ven que tenemos un objetivo claro y que trabajamos sobre él la gente nos apoyará. No hay que olvidar que en el caso del fracaso nos quedaremos solos. Sentir la soledad del líder supone ir por delante, si eso no ocurre es que otros hacen el trabajo por nosotros.
  • Tener en cuenta a todos los implicados. El ir por delante no supone olvidar a la gente a quien queremos mover.


5. LA AUTORIDAD DEL ENTRENADOR DEBE ESTAR AVALADA POR EL PRESTIGIO

  • El que haya unos buenos modos, un trato afectivo, una dedicación a los chicos en un ambiente de amistad, no puede hacernos perder el papel de entrenador y la autoridad que debemos ejercer. Somos sus entrenadores y tenemos un papel muy concreto a desarrollar.
  • No podemos sustituir nunca a los padres. Aunque ciertas actuaciones paternalistas que puedan desarrollar los entrenadores, si son prudentes, son apreciadas por los chicos como muestras de la autoridad de los entrenadores al representar a los padres.
  • La autoridad se consigue con el prestigio. El ejercer la autoridad por el simple hecho de haberla recibido es un error y se convierte en autoritarismo aunque se ejerza con buenas formas. Uno se gana la autoridad mejorando su prestigio profesional y esto se logra demostrando que se sabe (estudiar y estar al día de las últimas novedades); dominando las situaciones con prudencia (cuidar las formas a la hora de hacer y decir) y ser cada día más virtuosos y ejemplares (que vean en nosotros aquello que exigimos, constancia, fortaleza, generosidad, espíritu de sacrificio)

6. NO PODEMOS NI DEBEMOS QUERER CONTENTAR A TODO EL MUNDO

  • Habrá un grupo de padres que serán nuestros fans; a otros les seremos indiferentes; y finalmente habrá otro grupo que no compartirá todas nuestras decisiones.
  • No hay que intentar atraerse a estos últimos a toda costa, porque si se intenta contentar a los críticos o indiferentes, cosa que nunca se consigue, acabaremos perdiendo el apoyo de los fans, ya que el gustar es una cosa emotiva y no racional y es muy difícil cambiar esta primera impresión u opinión.
  • Dirigirnos a los fans (en principio el número siempre será superior al de los enemigos). En concreto:
       ganarse día a día a los fans para no perderlos
       no molestar innecesariamente a los indiferentes
       respetar a los enemigos para que, al menos, nos respeten ellos
       el agradar es algo emocional por tanto hace falta un esfuerzo continuo por agradar
  • Debemos acostumbrarnos a las críticas y no esperar siempre palmaditas en la espalda.

7. LA INCONSISTENCIA EN LAS FORMAS DE ACTUAR GENERA CAOS

  • La carencia de normas y la incoherencia entre unas actuaciones y otras es causa de enfados. Bastantes veces los enfados y el descontento por parte de las familias y los deportistas son motivados por una falta de normas claras por parte del equipo técnico.
  • Cuando hay normas, los padres y los deportistas tienen dos opciones: o someterse a ellas, generalmente es lo que ocurre, o marcharse, pero no enfadarse con el entrenador.
  • Exigir a la entidad una línea clara de actuación. En caso de conflicto de intereses entre la normativa que aplicamos y los padres, siempre podemos argumentar que es la entidad quien exige esta normativa.
  • Las normas o praxis de actuación van a ser fruto del trabajo, experiencia y personalidad del entrenador, pero también deben contemplar los intereses y la identidad del club, así como su proyecto educativo. Por otra parte, se adaptarán a la idiosincrasia de los alumnos y sus familias.