Adicciones: A ti SÍ te puede pasar

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Todos podemos caer en una adicción, pero los adolescentes y jóvenes son más vulnerables, precisamente porque piensan que en las actividades de riesgo  mantienen el control. 

En Proyecto Hombre llevan muchos años ayudando eficazmente a salir del túnel de las adicciones. Cristina Delgado, Coordinadora de Prevención de esta institución en Cataluña cuenta con una visión muy amplia sobre las adicciones y comparte sus conocimientos y experiencia respecto a las apuestas deportivas y su potencial para atrapar a los jóvenes.

Refiriéndose a ellos, señala que la apuesta deportiva online, a diferencia de la que se realiza en locales de apuestas, “atrae a un público más joven”. A los locales no llegan tanto los jóvenes y aunque también se producen conductas de riesgo, es ante la pantalla de un dispositivo electrónico donde se acentúa el peligro: “A través de una pantalla, desde mi casa, ‘no necesito a nadie’, desde la intimidad ‘no me están viendo’ …”, explica.

Cristina Delgado considera que los adolescentes son más vulnerables al marketing de estas empresas. “Tienen la sensación de que ‘controlan’, la sensación de invulnerabilidad: el ‘a mí no me va a pasar‘, ‘las personas que se enganchan o pierden dinero son otros, ‘yo lo domino todo, yo controlo este deporte…” A eso se suma el atractivo de ganar (“la suerte del principiante”), la facilidad y la inmediatez, aspectos que guían muchas veces la actuación de los jóvenes.

El falso experto

La representante de Proyecto Hombre destaca el papel que juegan los sesgos cognitivos en el momento de apostar. “Una de las cosas que piensas en el momento de apostar es que eres experto y en este tipo de juegos”, especialmente si se conoce la competición y los equipos que participan.

Así, los aficionados al fútbol comienzan apostando en este deporte, los del baloncesto, al baloncesto… “De ahí el sesgo del experto –señala–. Como piensan que dominan ese deporte creen que será mucho más fácil ganar”.

Sin embargo, este es el solamente el principio, porque a medida que una persona avanza en el proceso, “apuesta a cualquier tipo de deporte y eso ya es un síntoma de adicción”, asegura. 

El uso y abuso de las tecnologías: una de las claves

En Proyecto Hombre cuentan con programas para chicos y chicas de entre 13 y 23, pero están detectando que en la franja de edad de 13 a 17 años acuden a ellos por “un uso abusivo de las pantallas, de la tecnología, en muchas ocasiones por videojuegos”. 

Uno de los peligros de abusar de los videojuegos es que pueden acabar facilitando el salto a las apuestas. “Una de las cosas que provoca el videojuego es que se toca, de alguna manera, dinero. No es un dinero real, es un dinero virtual, pero es dinero –explica Cristina Delgado–. Y muchas veces puede ser la puerta de entrada a las apuestas con dinero real”. Y subraya que “el abuso de las tecnologías y las apuestas muchas veces va unido, y es posible que también intervenga alguna substancia que muchas veces puede ser el alcohol”. 

Síntomas y efectos de la adicción

“Su entorno es lo que se ve más afectado de manera inicial. Si son adolescentes que viven en casa con sus familias, se producen discusiones, mentiras, deudas… Faltan cosas en casa, porque las venden, cometen pequeños hurtos…” La experta señala además otros efectos negativos: “También se detecta de manera rápida un el cambio del ciclo del sueño, generan más agresividad cuando tienen que madrugar…” 

Y otro aspecto importante: afecta a las amistades, porque “cuando se realizan apuestas online te quedas solo, porque no necesitas a nadie, lo haces desde casa, desde la intimidad”, subraya.

La salida del túnel

¿Cómo se puede salir de esta adicción? Cristina Delgado señala que en el caso de las apuestas deportivas es necesario inicialmente trabajar la parte conductual. “Todo lo relacionado con los límites, poner barreras, que no tengan acceso a la tecnología, al móvil, por ejemplo, para poder apostar”.

Y, obviamente, trabajar la conciencia de que existe el problema. “Nosotros trabajamos con jóvenes y adolescentes y con este perfil seguramente no tendrán ninguna conciencia de problema. ‘El problema no lo tengo yo, lo tiene mi madre y mi padre, mi profesor o profesora, que me no que no me deja vivir…’ –explica–.” 

“Una vez se ha conseguido esto –y no es sencillo–, se trabaja la parte de reducción de estímulo y, después, el aspecto emocional, las diferentes áreas de su vida: su realidad familiar, su entorno, sus amistades, qué otras alternativas de ocio tiene, etc.” Se trata, en definitiva, de encontrar alternativas saludables, porque la adicción les lleva a abandonar actividades como el deporte porque están dedicados a las apuestas.

Según Cristina Delgado, “es necesario trabajar el pensamiento crítico, el saber decir no –es algo que se debería trabajar en casa, desde los valores–, cuáles son mis factores de riesgo y cuáles son mis factores de protección, cuáles son mis capacidades y cuáles son mis dificultades para poder protegerme, cómo recuperar estudios o trabajo, un posible cambio de amigos o recuperar amistades”.

Y enfatiza el papel de la familia: “Con los padres se debe fomentar mucho la comunicación, las normas y límites”. La labor de Proyecto Hombre con las familias y los afectados se podría resumir en una palabra: acompañar. “En nuestros programas acompañamos al adolescente en su proceso en su proceso de cambio”, concluye.