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¿Cómo llegaste a la Fundación y cuánto tiempo llevas en ella?
La Fundación empezó las actividades en 2008 y al año siguiente decidió crear una estructura profesional. Yo procedía de la gestión industrial y me pareció muy interesante aportar conceptos de gestión en el mundo social. Me incorporé al proyecto en junio de 2009.
Parece que tu trabajo te apasiona, ¿por qué?
La posibilidad de dirigir un proyecto social en los tiempos actuales es realmente muy interesante porque te das cuenta que aportas valor y reconoces los esfuerzos de muchas personas. Pero independientemente de las virtudes del proyecto, soy una persona que me implico en mi trabajo e intento disfrutarlo y creer en él. Sin esta pasión sería muy difícil poder obtener resultados positivos.
¿Cómo empieza la Fundación?
Jaume Casademont decidió que una de sus proyectos vitales debía ser una Fundación con el objetivo de retornar a la sociedad lo que la sociedad le había dado, y dejó claros los objetivos. El proyecto quedó parado, Jaume Casademont murió en 2005 y fue la familia la que impulso el proyecto en homenaje al padre.
¿Qué becas tiene y, brevemente, en qué consiste cada una?
Actualmente tenemos cuatro líneas de becas, dos relacionadas con la Salud, que pretenden impulsar proyectos educativos en alimentación saludable y en la promoción del deporte y la actividad física. Por otro lado, hay unas becas destinadas a proyectos culturales y otras a Jóvenes, que pretenden fomentar los valores de la cultura del esfuerzo y la implicación social.

¿Por qué animarías a una empresa o un particular a participar apoyando las becas y hacerse Amigo de la Fundación?
Para empezar, hay un beneficio intangible que es la aportación a la sociedad, todos deberíamos dedicar una parte de nuestros esfuerzos a la mejora de la sociedad en que vivimos, es un valor que todos deberíamos tener. Pero evidentemente hay también otros beneficios más tangibles. Apoyar proyectos sociales mejora la percepción de las marcas y por tanto es un marketing muy eficaz, abre nuevas oportunidades, ofrece sinergias comerciales que pueden incluso reducir costes de publicidad… Todo esto, sin hablar de las desgravaciones por donaciones sociales que existen por dichos apoyos.
Siempre has practicado deporte, ¿por qué?
Si, en mi vida he practicado muchos deportes, fútbol, baloncesto, pero sobretodo el fútbol americano. Me apasiona el trabajo en equipo y los valores que se aprenden en el deporte: estrategia, esfuerzo, respeto… es una gran escuela de la vida. Además, la actividad física es imprescindible para la salud y conforme nos hacemos mayores, más importante es.
¿Está ligada la Fundación de alguna manera al deporte? ¿Cómo? Si no lo está, ¿pensáis ligarla en un futuro próximo?
Nuestro programa de las Becas Actívica pretende apoyar proyectos que fomenten la actividad física y el deporte, no sólo como herramientas básicas de mejora de la salud, sino al mismo tiempo como elemento social y de transmisión de valores. Si bien las becas cubren apartados muy amplios, es cierto que la gran mayoría de proyectos recibidos se centran en los valores positivos, tanto saludables como sociales, del deporte.
¿Qué opinas de la transmisión de valores a través del deporte?
El deporte es una de las mejores herramientas para la transmisión de valores, imprescindible y básica para complementar la educación de un joven. Cuando hay deficiencias en la educación de valores a nivel familiar o escolar, el deporte se convierte en un gran aliado para transmitir estos valores. A los jóvenes les gusta el deporte y de esta forma puedes implicarlos más fácilmente.
Y hablando de valores, dais mucha importancia a la empresa familiar, ¿qué tan importante es la transmisión de valores en la propia familia en la sociedad actual?
Es básica, el 90% de la educación en valores se da en el entorno familiar. La escuela y el deporte pueden apoyar, pero necesitamos que los jóvenes encuentren los mismos valores en casa ya que los padres son un espejo para sus hijos. Por ese motivo cada vez más de los proyectos becados por nuestra Fundación inciden no solamente en la educación de los jóvenes, sino también en la educación de los padres.
Rafa Cervera
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